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domingo, 2 de septiembre de 2012

Hijo Mio (Meditación)


Cristo Peregrino
Cada vez que los ojos de los hombres se alzan al cielo, y ponen en sus labios esas dos palabras milagrosas que son:

“Padre Nuestro”, Dios nos contesta:

Hijo Mio que estás en la Tierra, preocupado, solitario, tentado.

Yo conozco perfectamente tu nombre y lo pronuncio como santificándolo, porque te Amo.

No, no estás solo, sino habitado por Mí, juntos construiremos este Reino del que vos, hijo amado, serás heredero.

Me gusta que hagas Mi voluntad, porque mi voluntad es que tú seas verdaderamente felíz, ya que la  Gloria de Dios es el hombre viviente.

Cuenta siempre conmigo y tendrás el pan para hoy, en la Eucaristía y todo lo que hoy necesites, solo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos. 

Sabe que perdono todas tus ofensas, que las olvido para siempre  y doy siempre una nueva oportunidad cada vez que las confiesas ante el mi frente al sacerdote, es por eso que te pido que hagas lo mismo con aquellos que a vos te ofenden.

Para que no caigais en la tentación, tómate fuerte de mi mano.
Y Yo te libraré del mal, pobre y amado hijo mío. 

¡Que bueno es estar con vos!

…porque te Amo y quiero que con Mi ayuda, puedas hallar… el verdadero sentido de tú vida.

Aníbal Luis Puricelli Pinel

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