"Nosotros no poseemos la verdad, es la Verdad quien nos posee a nosotros. Cristo, que es la Verdad, nos toma de la mano". Benedicto XVI
"Dejá que Jesús escriba tu historia. Dejate sorprender por Jesús." Francisco

"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
Ven Espiritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida. Y renovarás el Universo. Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, danos el valor de confesarte ante el mundo para que se cumpla tu plan divino. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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sábado, 25 de mayo de 2013

San Beda el Venerable, 25 de mayo

Su doctrina teológica es la de los Padres del Occidente, acomodada a los gustos y problemas de la época. De él tomo el Papa Francisco su lema papal.

Nació entre 672 y 673, murió en 735, B. ha sido para la nación inglesa lo que Casiodoro para Italia, Gregorio de Tours para Francia, Isidoro de Sevilla para España: un compilador y transmisor de la cultura antigua y de la ciencia patrística, un maestro práctico y asequible a los escolares, un guía seguro para los monjes que estudian y meditan. Su doctrina teológica es la de los Padres del Occidente: Jerónimo, Ambrosio, Agustín y Gregorio Magno, acomodada a los gustos y problemas de la época.

Vida.

Monje benedictino, B. (en latín también Baeda y Baedanus) nos ha dejado de su propio puño unos breves apuntes biográficos, al final de su Historia ecclesiastica gentis Anglorum, que vale la pena trasladar aquí, ya que es lo único que de su existencia sabemos, si exceptuamos el relato de sus últimos días por Cutberto. «Todo esto concerniente a la historia eclesiástica de los Bretones, y en especial de los Ingleses, yo Beda, servidor de Cristo y presbítero del monasterio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, de Wearmouht y Jarrow, lo he redactado con la ayuda del Señor, recogiéndolo, en cuanto he podido, de los antiguos documentos, de la tradición de los ancianos y de mis propios conocimientos. Nací en el territorio del predicho monasterio, y a los siete años mis parientes me confiaron al abad Benito, y luego al abad Ceolfrido, para ser educado. Mi vida la he dedicado a la meditación de la palabra divina, y en medio de la monástica observancia y después del oficio coral, mis ocupaciones preferidas han sido estudiar, enseñar y escribir. A los diecinueve años fui promovido al diaconado y a los treinta al sacerdocio. Desde mi ordenación sacerdotal hasta el presente, cuando cuento ya cincuentainueve años, recogiendo textos de los Padres o interpretando su mente, he compuesto varios comentarios bíblicos, para mi utilidad y para la de mis hermanos».

Wearmouth y Jarrow eran dos edificios, distantes unos 20 Km., situados al norte de Inglaterra, cerca del límite con Escocia, puestos bajo un mismo abad y considerados un único monasterio. La mayor parte de la vida de B. transcurrió en Jarrow si exceptuamos los primeros años pasados en Wearmouth y algunas salidas por el territorio inglés (Lindisfarne, York, etc.). Muy estimado por su ciencia y por su virtud, fue luego de su muerte venerado como santo y en 1899 León XIII le declaró doctor de la Iglesia. En el rito romano su fiesta se celebra el 25 de mayo, antes el 27, que es la data probable de su muerte.

Obras.

El mismo B., después del relato biográfico apuntado, trazó el catálogo de sus obras. Mencionaremos las más importantes. 

a) Históricas. En este campo su obra principal es la ya citada Historia ecclesiastica gentis Anglorum, concluida en 731, que le ha merecido el título de padre de la historia inglesa. En la misma trata de la vida religiosa del país, dando relieve a la empresa evangelizadora de S. Gregorio Magno, ya los más famosos apóstoles de la isla, pero no descuida otras informaciones de tipo político. En su composición B. puso particular esmero, rebuscando archivos y solicitando noticias de toda suerte de personas. Su estilo es vivo, pintoresco y ameno, sin caer en floreos inútiles. Escribió también vidas de otros personajes ingleses: de los abades de su monasterio, de S. Félix y otros.

b) Didascálicas.Inspirándose en antiguos eruditos, como Plinio, Macrobio e Isidoro de Sevilla, B. redactó en su juventud varios opúsculos relativos a la gramática, a las ciencias naturales ya la historia universal. Más tarde, en 725, a ruegos de sus monjes, recogió aquellas enseñanzas en una sola obra, la De Temporum ratione, que llegó a ser manual en las escuelas medievales.

c) Poéticas. No le faltó a B. el estro de la fantasía, y si su narrativa es amena, no la son menos sus composiciones poéticas. De éstas las más importantes son los himnos que dedica a las diversas fiestas del año litúrgico. Precioso es el In Natali sanctae Mariae, que atestigua su cordial devoción a la Virgen Madre.

d) Exegéticas y homiléticas. B. ha sido, como Isidoro, historiador, naturalista, exegeta, todo en una pieza. Sus comentarios a la S. E. son numerosos y en ellos manifiesta un conocimiento amplio de los Padres. Si sabe hilvanar textos de los mismos, también sabe dar explicaciones propias e insertar puntos de doctrina teológica: encarnación, gracia y otros. Compuso también Homeliarum Evangelii libri duo, con cincuenta piezas que versan sobre el evangelio de varias dominicas y algunas fiestas y ferias del año litúrgico. Aquí su estilo es más personal, aunque muy diferente del de las obras históricas.

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