"Nosotros no poseemos la verdad, es la Verdad quien nos posee a nosotros. Cristo, que es la Verdad, nos toma de la mano". Benedicto XVI
"Dejá que Jesús escriba tu historia. Dejate sorprender por Jesús." Francisco

"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
Ven Espiritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida. Y renovarás el Universo. Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, danos el valor de confesarte ante el mundo para que se cumpla tu plan divino. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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viernes, 1 de febrero de 2013

Luis Variara, 1 de Febrero

Beato Luis Variara

Nació el 15 de enero de 1875 en la ciudad de Viarigi (provincia de Asti, Italia).
En el año de 1887, el 1 de octubre, ingresó en el Oratorio Salesiano de Valdocco (Turín), en donde afortunadamente pudo conocer en sus últimos meses de vida a
Don Bosco (quien moriría el 31 de enero de 1888).
Se ordenó salesiano y fue enviado a Colombia, teniendo como principal actividad el leprosario de Agua de Dios. Como muestra especial de su amor a los leprosos fundó la Congregación de las "Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María".

El padre Luís Variara murió en Cúcuta el 1 de febrero de 1923 con tan sólo 49 años de edad. Sepultado en Cúcuta, sus restos fueron transferidos posteriormente a Agua de Dios, en la capilla de la Casa Madre del Instituto por él fundado.

En su familia

Una familia profundamente cristiana, hizo que la devoción de Luis por la Virgen María creciera cada día más. El Padre Luigi Castano en una anotación dice: "era una de aquellas casas a la antigua, en que reina el temor de Dios, donde la Virgen es Madre y Reina..." (L. Castano, Un grande cuore..., Torino: Ed. SEI 1964 p. 12).

Las palabras del padre de Luis, cuando éste se iba al oratorio de Valdocco, confirman la devoción: "Pórtate bien, estudia y encomiéndate a la Virgen; quizás un día llegues a ser sacerdote". La respuesta de Luis fue que no se sentía llamado al sacerdocio, por lo que su padre le dijo: "Tú pórtate bien y reza a la Virgen: Ella proveerá lo que sea mejor para ti". En ese momento el padre confió a su hijo al cuidado y protección de la Virgen, de una manera sencilla pero a la vez convencida.

En la escuela de Don Bosco

"Nadie podrá valorar nunca adecuadamente cuánto influyó en su maduración espiritual el santuario de María Auxiliadora, con toda su historia de gracias y milagros, con el esplendor de sus ceremonias, el encanto de sus ejecuciones musicales, en que él participaba activamente; el ritmo continuo de peregrinaciones, especialmente en el mes de María... Ese fervor de vida y de culto en torno al altar de la Virgen traían a su mente la inscripción que Don Bosco había visto en sueños: "Esta es mi casa: de aquí saldrá mi gloria". También él, un día, llevaría por el mundo el nombre y la gloria de la augusta Reina que aparecía gloriosa entre los Apóstoles en el cuadro de Lorenzone (tras el altar mayor del santuario)".

El Padre Castano nos habla de esa gran devoción que Luis le tenía a María Auxiliadora, devoción mariana que se acrecentó durante el tiempo que estuvo en el oratorio de Valdocco.

El tiempo sucesivo que Luis pasó en el noviciado, fue un tiempo de conversión. Luis en su diario, escrito en Valsálice, escribe: "No descansaré nunca, nunca, hasta haber conseguido un amor muy profundo hacia mi Madre, María Santísima". Scavone dijo que recibió de Luis un gran mensaje: "Si quieres amar verdaderamente al Sagrado Corazón, ama tiernamente a su Mamá: no hay otro camino. Confianza en la Mamá como la de un niño con su mamá".

Su vocación misionera

Luis deseaba de corazón vivir el servicio con los leprosos en Colombia, y su deseo fue atendido por la Virgen: "Estaba por iniciar el mes de María Auxiliadora; el 23 de Abril, con otros compañeros, quedé encargado de preparar el altar de la Virgen para el comienzo del mes. Habiendo sentido muy fuerte el deseo de ser misionero, me entusiasmaron tanto las cosas que se contaban de los que habían partido para América, que, terminado el arreglo del altar, escribí de prisa sobre un trozo de papel mi deseo de marchar a Colombia y le pedí esta gracia a la Virgen. Puse el papel junto al corazón de la Virgen (entre la Virgen y el Niño) y me dispuse a esperar con una fe y confianza grandísimas: mi oración fue escuchada". Poco tiempo después fue elegido entre 188 compañeros para ir a Colombia, y él nunca dudó en afirmar: "Esta gracia la he atribuido siempre a María Auxiliadora".

Al comienzo de su misión

El 29 de mayo de 1894 partió de Italia rumbo a Colombia, llegando el 6 de agosto del mismo año. Con él viajaron el Padre Unia y la Virgen, ya que hubo una estatua de María Auxiliadora, la cual fue colocada en un pedestal en la plaza de la Iglesia Parroquial de Agua de Dios. Durante la bendición del monumento, el 8 de setiembre, Luis cantó por primera vez en público la melodía popular: "Sei pura, sei pia, sei bella, Maria".

Muchos años después comentaría este acontecimiento escribiendo: "Creí entonces que, a pesar de este éxito, no podría continuar por ese camino, vistas las dificultades para la música instrumental. ¡No sabía yo cuántas bendiciones iba a derramar sobre mí la Madre del cielo!".

Luis tuvo un momento cumbre en su vida, el 24 de abril de 1898, en su ordenación sacerdotal, en Bogotá. Así concluyó su preparación a la vida sacerdotal acogida, por intercesión de María Auxiliadora, en el oratorio de Valdocco.

Entre dificultades y contrastes

En su vida encontró grandes dificultades, como en el año 1901 para construir la Casa "Don Miguel Unia", pero se entregó fielmente a la Virgen escribiendo: "Ahora más que nunca tengo confianza en el éxito de esta obra. María Auxiliadora me ayudará"; "Tengo dinero sólo para pagar una semana; después... ya pensará María Auxiliadora, pues la obra está en sus manos". En los momentos dolorosos el Padre Variara entregó su devoción a la Virgen, encontrando así la serenidad y confianza en Dios para continuar su misión.

En los grandes obstáculos encontrados para fundar la Congregación de la Hijas de los Sagrados Corazones, el Padre Variara actuó de la misma forma que las otras veces, al momento de tener que alejarse de Agua de Dios. De la misma manera actuó cuando se dijo que había contraído la lepra. "Algunos días -confesó- me asalta la desesperación, con pensamientos que me apresuro a alejar invocando a la Virgen". Y a sus hijas espirituales, lejanas y sustraídas a su guía paterna, les escribe: "...Jesús será vuestra fuerza, y María Auxiliadora extenderá su manto sobre vosotras. ¡Ánimo!". "No me hago ilusiones -escribía en otra ocasión-, todo lo dejo en manos de la Virgen". "¡Qué sean benditos mil veces Jesús y María! Vivan siempre en nuestros corazones".

En la Congregación fundada por él

En la "Congregación de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús", fundada el 7 de mayo de 1905, que luego en el año 1908 tomaría la denominación de "Congregación de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María", el Padre Variara tuvo una gran intervención mariana por lo que se lo podría considerar su fundador.

En la nueva Congregación, el Padre Variara supo infundir el amor a la Virgen, en particular a María Auxiliadora, la Virgen de Don Bosco y de la Familia Salesiana. Ya la Congregación había quedado muy vinculada a la Familia Salesiana, ya que su estilo de vida fue inspirado en las Constituciones, Reglamentos y manuales de las Hijas de María Auxiliadora, la segunda Congregación fundada por San Juan Bosco.

El Padre Luis Variara culminó su gran peregrinación en la tierra consumido por una enfermedad, pero a la vez con la gran convicción de haber realizado en este mundo la misión que el Señor le había confiado. Leemos en un testimonio que en los últimos días de su vida: "sufrió muchísimo, pero como un santo, sin dejar de invocar a Jesús y María".

Fue beatificado por Juan Pablo II el 14 de abril del 2002.

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