"Nosotros no poseemos la verdad, es la Verdad quien nos posee a nosotros. Cristo, que es la Verdad, nos toma de la mano". Benedicto XVI
"Dejá que Jesús escriba tu historia. Dejate sorprender por Jesús." Francisco

"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
Ven Espiritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida. Y renovarás el Universo. Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, danos el valor de confesarte ante el mundo para que se cumpla tu plan divino. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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martes, 25 de septiembre de 2012

Homilía en la 5ª Misa por las víctimas de trata y tráfico de personas - Plaza Constitución, 25 de septiembre de 2012 - Cardenal Jorge Mario Bergoglio

Homilía del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires, en la 5ª Misa por las víctimas de trata y tráfico de personas (Plaza Constitución, 25 de septiembre de 2012)

Hoy en esta Ciudad queremos que se oiga el grito, la pregunta de Dios: ¿Donde está tu hermano? Que esa pregunta de Dios recorra todos los barrios de la Ciudad, recorra nuestro corazón y sobre todo que entre también en el corazón de los “caínes” modernos. Quizá alguno pregunte: ¿Qué hermano? ¿¿Dónde está tu hermano esclavo!?! ¿¿El que estás matando todos los días en el taller clandestino, en la red de prostitución, en las ranchadas de los chicos que usás para mendicidad, para “campana” de distribución de droga, para rapiña y para prostituirlos…? ¿Dónde está tu hermano el que tiene que trabajar casi de escondidas de cartonero porque todavía no ha sido formalizado…. ¿Dónde está tu hermano…? Y frente a esa pregunta podemos hacer, como hizo el sacerdote que pasó al lado del herido, hacernos los distraídos; como hizo el levita, mirar para otro lado porque no es para mí la pregunta sino que es para otro. ¡La pregunta es para todos! ¡Porque en esta Ciudad está instalado el sistema de trata de personas, ese crimen mafioso y aberrante (como tan acertadamente lo definió hace pocos días un funcionario): crimen mafioso y aberrante!

¿Dónde está tu hermano? Y vos que estás mirando, que te hacés el distraído, no dejás lugar en tu corazón a que entre la pregunta; que decís esa no es para mi… ¿Cual!?!? ¡¡El esclavo!!! El que en esta Ciudad sufre estas formas de esclavitud que mencioné recién porque esta Ciudad es una “Ciudad abierta”, aquí entran todos: los que quieren esclavizar, los que quieren despojar… así como cuando se rinde una Ciudad se declara “Ciudad abierta” para que la saqueen, aquí nos están saqueando la vida de nuestros jóvenes! La vida de nuestros trabajadores! La vida de nuestras familias! Estos tratantes… no, no los insultemos sino recemos por ellos también para que escuchen la voz de Dios: ¿Dónde está tu hermano?

A vos tratante, hoy te decimos: ¿Para que hacés esto? No te vas a llevar nada, te vas a llevar las manos preñadas de sangre por el mal que hiciste. Y hablando de sangre, por ahí te vas a ir del balazo de un competidor. Las mafias son así. ¿Dónde está tu hermano, tratante!?!? ¡¡Es tu hermano !! ¡¡Es tu carne !! Tomemos conciencia que esa carne esclava es mi carne, la misma que asumió el hijo de Dios.

La gracia mas linda que podemos recibir hoy es la de llorar en nuestro corazón. Señor mirá esto: Cambiales el corazón a estos esclavistas, cambiáselo. Estos que entran a esta “Ciudad abierta” a ver qué pueden saquear, que vida pueden anular, que familia pueden destruir, que niños pueden vender, que mujer pueden explotar. Nosotros no venimos aquí a protestar, venimos a rezar públicamente, en la plaza, en una Ciudad que es “Ciudad abierta” donde cualquiera puede entrar a esclavizar.

Todos los que estamos aquí rezando también le vamos a pedir a Jesús la gracia de no hacernos los distraídos… “Pero Padre, ¿que puedo hacer yo por una mafia?” … ¡Rezar! Golpeá el corazón de Dios… Si sabés algo contalo pero no mires para otro lado porque puede ser tu hijo o tu hija a quien de un día para el otro conviertan en esclavo, o podés ser vos. Hace un tiempo tuve la alegría de bautizar a dos nenas, hijas de un matrimonio rescatado de un taller esclavista. Señor, así como nos diste esta gracia, hacé que se multiplique, que podamos rescatar a muchos, que podamos devolver a la sociedad a todos aquellos que tienen encerrados como esclavos y explotados como esclavos.

Señor, que podamos ver, convertidos hacia ti, el corazón de esos hombres y mujeres que explotan y esclavizan a sus hermanos. Eso es lo que pedimos hoy para esta “Ciudad abierta” donde se esclaviza a tanta gente. A nosotros, que sabemos que es así, danos la gracia de no engrosar el ejército de los distraídos; y a ellos, los que esclavizan, someten y matan la ilusión de tanta gente cambiales el corazón.

Que así sea.

Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires
Buenos Aires, 25 de septiembre de 2012

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