"Nosotros no poseemos la verdad, es la Verdad quien nos posee a nosotros. Cristo, que es la Verdad, nos toma de la mano". Benedicto XVI
"Dejá que Jesús escriba tu historia. Dejate sorprender por Jesús." Francisco
"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
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"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
miércoles, 3 de agosto de 2022
domingo, 5 de junio de 2022
sábado, 4 de junio de 2022
domingo, 29 de mayo de 2022
sábado, 14 de mayo de 2022
lunes, 9 de mayo de 2022
jueves, 5 de mayo de 2022
martes, 3 de mayo de 2022
martes, 1 de marzo de 2022
miércoles, 3 de octubre de 2018
Comunicado CEA sobre educación sexual: texto completo del comunicado
La Comisión Episcopal de Educación Católica y la Comisión Episcopal de
Apostolado de los Laicos y Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal
Argentina emitieron este 3 de octubre un comunicado conjunto titulado
“Sí a la educación sexual”, en el que abordan el tema que se encuentra
hoy “sobre la mesa del diálogo político, social, cultural y educativo”.
Al respecto, destacaron la necesidad de dar “nuevos pasos para
fortalecer la educación sexual en el ámbito intrafamiliar y escolar”,
tal como lo afirma el papa Francisco en Amoris laetitia.
Texto completo del comunicado
La educación sexual se encuentra hoy sobre la mesa del diálogo
político, social, cultural y educativo en nuestra Argentina. El reciente
debate mostró que el aborto no constituye ninguna solución, sino que es
un drama humano personal y social. Hemos tomado conciencia de que hay
que comenzar por la educación sexual que integre todas las dimensiones
de la persona. Se pudo observar, además, que hay consenso de que dicha
educación no debe limitarse a “saber qué hay que hacer para que una
joven no quede embarazada”, o a conocer el cuerpo de varones y mujeres
como quien meramente conoce el funcionamiento de un dispositivo, sino
que esa educación debe ser integral, vale decir, de toda la persona: su
espiritualidad, sus valores, sus emociones, sus pensamientos, su
contexto social, económico, familiar y obviamente su cuerpo y su salud.
Debe ser una educación para el amor, que incluya la sexualidad pero que
no se circunscriba solo a ella.
Una educación así es, además, un camino excelente para prevenir el aborto, la iniciación sexual precoz, las enfermedades de transmisión sexual, la violencia y el abuso sexual.
Estamos convencidos de que debemos dar nuevos pasos para fortalecer la educación sexual en el ámbito intrafamiliar y escolar. A ello nos anima el papa Francisco en Amoris Laetitia, donde afirma con claridad “Sí a la educación sexual”(1). Se trata de una educación sexual positiva, progresiva e interdisciplinar, como nos recuerda también la enseñanza de la Iglesia(2). Solo una buena educación permite tomar decisiones libres y responsables.
Muchas instituciones educativas, desde hace tiempo, habían implementado la educación sexual pero por múltiples causas, en varias de ellas no han emprendido esa tarea de manera sistemática. Son necesarios proyectos transversales que incluyan la infancia y la adolescencia de nuestros alumnos y alumnas y se extiendan a la comunidad educativa, articulando aspectos biológicos, psicológicos, culturales, sociales, afectivos, éticos y religiosos.
La escuela pública en general y la católica en particular, pueden apoyar la insustituible tarea y derecho que tienen los padres a la educación sexual de sus hijos e hijas, con elementos teóricos, científicos y pedagógicos, aprovechando el hecho de que los niños, niñas y adolescentes pasan mucho tiempo en las instituciones educativas. Sin embargo, es muy importante que los chicos y chicas reciban en la escuela un mensaje coherente, alineado, complementario, respecto de aquel que reciben en el hogar. En ese sentido, la educación sexual integral debe respetar la libertad religiosa de las instituciones, y la libertad de conciencia, derecho sagrado e inalienable que debe ser siempre custodiado(3).
Nuestra fe cristiana y católica ofrece una visión de la persona humana muy valiosa, amplia e integral. Es una contribución al bien de todos que estamos llamados a ofrecer(4). Varón y mujer son creados por Dios con la misma dignidad y como tales realizan su vocación de ser imagen de Dios “no sólo como personas individuales, sino asociados en pareja, como comunidad de amor”(5). La sexualidad humana nos señala que la persona se realiza en el don de sí misma a los demás(6) y en este contexto el erotismo aparece como manifestación específicamente humana de la sexualidad, en él se puede encontrar “el significado esponsalicio del cuerpo y la auténtica dignidad del don”(7).
La educación sexual, como toda verdadera educación, debe formar los corazones y las conciencias de nuestros jóvenes en orden a un crecimiento humano y cristiano pleno y armónico por eso reclamamos el derecho a educar a nuestros niños, niñas y jóvenes de acuerdo al propio ideario y convicciones éticas y religiosas, confiando en que un diálogo verdadero y democrático nos llevará a incrementar el encuentro y la amistad social.
3 de octubre de 2018
Comisión Episcopal de Educación Católica
Comisión Episcopal de Laicos y Familia
(1) FRANCISCO, Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia, 280.
(2) Concilio Vaticano II, Declaración Gravissimum educationis, 1.
(3) Cf. Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
(4) Comisión Episcopal de Educación Católica de la Conferencia Episcopal Argentina,
La Educación de la sexualidad en las escuelas, 2006, II,5.
(5) Congregación para la Educación Católica. Orientaciones Educativas sobre el Amor Humano. Pautas de educación sexual, 26.
(6) Cf. Gaudium Spes, 24.
(7) AL 151
Una educación así es, además, un camino excelente para prevenir el aborto, la iniciación sexual precoz, las enfermedades de transmisión sexual, la violencia y el abuso sexual.
Estamos convencidos de que debemos dar nuevos pasos para fortalecer la educación sexual en el ámbito intrafamiliar y escolar. A ello nos anima el papa Francisco en Amoris Laetitia, donde afirma con claridad “Sí a la educación sexual”(1). Se trata de una educación sexual positiva, progresiva e interdisciplinar, como nos recuerda también la enseñanza de la Iglesia(2). Solo una buena educación permite tomar decisiones libres y responsables.
Muchas instituciones educativas, desde hace tiempo, habían implementado la educación sexual pero por múltiples causas, en varias de ellas no han emprendido esa tarea de manera sistemática. Son necesarios proyectos transversales que incluyan la infancia y la adolescencia de nuestros alumnos y alumnas y se extiendan a la comunidad educativa, articulando aspectos biológicos, psicológicos, culturales, sociales, afectivos, éticos y religiosos.
La escuela pública en general y la católica en particular, pueden apoyar la insustituible tarea y derecho que tienen los padres a la educación sexual de sus hijos e hijas, con elementos teóricos, científicos y pedagógicos, aprovechando el hecho de que los niños, niñas y adolescentes pasan mucho tiempo en las instituciones educativas. Sin embargo, es muy importante que los chicos y chicas reciban en la escuela un mensaje coherente, alineado, complementario, respecto de aquel que reciben en el hogar. En ese sentido, la educación sexual integral debe respetar la libertad religiosa de las instituciones, y la libertad de conciencia, derecho sagrado e inalienable que debe ser siempre custodiado(3).
Nuestra fe cristiana y católica ofrece una visión de la persona humana muy valiosa, amplia e integral. Es una contribución al bien de todos que estamos llamados a ofrecer(4). Varón y mujer son creados por Dios con la misma dignidad y como tales realizan su vocación de ser imagen de Dios “no sólo como personas individuales, sino asociados en pareja, como comunidad de amor”(5). La sexualidad humana nos señala que la persona se realiza en el don de sí misma a los demás(6) y en este contexto el erotismo aparece como manifestación específicamente humana de la sexualidad, en él se puede encontrar “el significado esponsalicio del cuerpo y la auténtica dignidad del don”(7).
La educación sexual, como toda verdadera educación, debe formar los corazones y las conciencias de nuestros jóvenes en orden a un crecimiento humano y cristiano pleno y armónico por eso reclamamos el derecho a educar a nuestros niños, niñas y jóvenes de acuerdo al propio ideario y convicciones éticas y religiosas, confiando en que un diálogo verdadero y democrático nos llevará a incrementar el encuentro y la amistad social.
3 de octubre de 2018
Comisión Episcopal de Educación Católica
Comisión Episcopal de Laicos y Familia
(1) FRANCISCO, Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia, 280.
(2) Concilio Vaticano II, Declaración Gravissimum educationis, 1.
(3) Cf. Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
(4) Comisión Episcopal de Educación Católica de la Conferencia Episcopal Argentina,
La Educación de la sexualidad en las escuelas, 2006, II,5.
(5) Congregación para la Educación Católica. Orientaciones Educativas sobre el Amor Humano. Pautas de educación sexual, 26.
(6) Cf. Gaudium Spes, 24.
(7) AL 151
martes, 22 de mayo de 2018
Segunda #MarchaPorLaVida 20 de Mayo de 2018
El 20 de Mayo de 2018 se realizó la segunda marcha por la Vida en la que se le reclamó a los legisladores:
Que respeten la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
Que no se apruebe el proyecto genocída que promueve el aborto no punible y que deroguen el protocolo que actualmente permite el genocidio del aborto.
Que se modifique la legislación para facilitar la adopción y
Que se salven a las dos vidas; la de la madre y la del hijo por nacer.
También se le recordó al presidente de la República Mauricio Macri su promesa, que dio en la ciudad de Tucumán durante los festejos del bicentenario de la independencia Argentina en el año 2016 de defender la vida desde su concepción.
Estuvimos presentes en la marcha realizada en la Ciudad de Buenos Aires y aquí algunas fotos y videos de ella.
haga "clic" en las fotos para ampliarlas


























































