"Nosotros no poseemos la verdad, es la Verdad quien nos posee a nosotros. Cristo, que es la Verdad, nos toma de la mano". Benedicto XVI
"Dejá que Jesús escriba tu historia. Dejate sorprender por Jesús." Francisco
"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
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jueves, 6 de abril de 2023
jueves, 8 de diciembre de 2022
viernes, 25 de agosto de 2017
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos: Carta circular a los Obispos sobre el pan y el vino para la Eucaristía
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, envió una Carta circular a los Obispos exhortando “vigilar la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan”.
La carta firmada por su prefecto, el cardenal Robert Sarah y el arzobispo secretario Arthur Roche, precisa que fue escrita por encargo del papa Francisco.
El documento advierte que muchas veces, tanto en las hostias como en los vinos que se venden, no están debidamente garantizados los ingredientes necesarios que los hacen pan y vino. Señalan abusos graves como introducir azúcar o miel, o en haberse realizado con otros cereales.
La carta advierte, además, que quienes preparen las hostias tienen que ser personas expertas en esto.
Señalando que “hasta ahora, por lo general, algunas comunidades religiosas se ocupaban de preparar el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, hoy se venden también en los supermercados, en otros negocios y a través de internet”, el Dicasterio, sugiere que “para no dejar dudas acerca de la validez de la materia eucarística, sugiere a los obispos dar indicaciones al respecto, por ejemplo, garantizando la materia eucarística mediante certificados apropiados”.
Tras recordar ante todo que “el pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa”, se señala claramente que “es un abuso grave introducir, en la fabricación del pan para la Eucaristía, otras sustancias como frutas, azúcar o miel. Es claro que las hostias deben ser preparadas por personas que no sólo se distingan por su honestidad, sino que además sean expertas en la elaboración y dispongan de los instrumentos adecuados”.
La Carta recuerda también que “el vino que se utiliza en la celebración del santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. Está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia, pues la Iglesia exige certeza sobre las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos. No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida”.
Señalando que “hasta ahora, por lo general, algunas comunidades religiosas se ocupaban de preparar el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, hoy se venden también en los supermercados, en otros negocios y a través de internet”, el Dicasterio, sugiere que “para no dejar dudas acerca de la validez de la materia eucarística, sugiere a los obispos dar indicaciones al respecto, por ejemplo, garantizando la materia eucarística mediante certificados apropiados”.
Tras recordar ante todo que “el pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa”, se señala claramente que “es un abuso grave introducir, en la fabricación del pan para la Eucaristía, otras sustancias como frutas, azúcar o miel. Es claro que las hostias deben ser preparadas por personas que no sólo se distingan por su honestidad, sino que además sean expertas en la elaboración y dispongan de los instrumentos adecuados”.
La Carta recuerda también que “el vino que se utiliza en la celebración del santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. Está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia, pues la Iglesia exige certeza sobre las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos. No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida”.
TEXTO COMPLETO DE LA CARTA
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
Carta circular a los Obispos sobre el pan y el vino para la Eucaristía
1. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por encargo del Santo Padre Francisco, se dirige a los Obispos diocesanos (y a quienes se les equiparan en el derecho) para recordar que les compete, sobre todo, a ellos proveer dignamente lo necesario para la celebración de la Cena del Señor (cf. Lc 22,8.13).
Compete al Obispo, primer dispensador de los misterios de Dios, moderador, promotor y custodio de la vida litúrgica en la Iglesia a él confiada (cf. CIC can. 835 §1), vigilar la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan. Con el fin de ayudar, se recuerdan las disposiciones vigentes y se sugieren algunas indicaciones prácticas.
2. Mientras que hasta ahora, por lo general, algunas comunidades religiosas se ocupaban de preparar el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, hoy se venden también en los supermercados, en otros negocios y a través de internet. Este Dicasterio, para no dejar dudas acerca de la validez de la materia eucarística, sugiere a los Ordinarios dar indicaciones al respecto, por ejemplo, garantizando la materia eucarística mediante certificados apropiados.
Es el Ordinario el que debe recordar a los presbíteros, en particular a los párrocos y a los rectores de las iglesias, su responsabilidad para comprobar quién es la persona encargada de proveer el pan y el vino para la celebración, así como la idoneidad de la materia. Además, corresponde al Ordinario informar y recordar a los productores del vino y del pan para la Eucaristía el respeto absoluto de las normas.
3. Las normas acerca de la materia eucarística, indicadas en el can. 924 del CIC y en los números 319 – 323 de la Institutio generalis Missalis Romani, han sido ya explicadas en la Instrucción Redemptionis Sacramentum de esta Congregación (25 de marzo de 2004):
a) “El pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa.
Por consiguiente, no puede constituir la materia válida, para la realización del Sacrificio y del Sacramento eucarístico, el pan elaborado con otras sustancias, aunque sean cereales, ni aquel que lleva mezcla de una sustancia diversa del trigo, en tal cantidad que, según la valoración común, no se puede llamar pan de trigo.
Es un abuso grave introducir, en la fabricación del pan para la Eucaristía, otras sustancias como frutas, azúcar o miel. Es claro que las hostias deben ser preparadas por personas que no sólo se distingan por su honestidad, sino que además sean expertas en la elaboración y dispongan de los instrumentos adecuados” (n. 48).
b) “El vino que se utiliza en la celebración del santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. […] Téngase diligente cuidado de que el vino destinado a la Eucaristía se conserve en perfecto estado y no se avinagre. Está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia, pues la Iglesia exige certeza sobre las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos.
No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida” (n. 50).
4. La Congregación para la Doctrina de la Fe, en la Carta circular a los Presidentes de las Conferencias Episcopales acerca del uso del pan con poca cantidad de gluten y del mosto como materia eucarística (24 de julio de 2003, Prot. N. 89/78 – 17498), ha indicado las normas respecto a las personas que, por diversos y graves motivos, no pueden tomar pan preparado normalmente o vino normalmente fermentado:
a)“Las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía. Son materia válida las hostias con la mínima cantidad de gluten necesaria para obtener la panificación sin añadir sustancias extrañas ni recurrir a procedimientos que desnaturalicen el pan” (A. 1-2).
b)“Es materia válida para la Eucaristía el mosto, esto es, el zumo de uva fresco o conservado, cuya fermentación haya sido suspendida por medio de procedimientos que no alteren su naturaleza (por ejemplo el congelamiento)” (A. 3).
c)“Es competencia del Ordinario conceder a los fieles y a los sacerdotes la licencia para usar pan con una mínima cantidad de gluten o mosto como materia para la Eucaristía. La licencia puede ser concedida habitualmente, mientras dure la situación que la ha motivado” (C. 1).
5. Además, dicha Congregación ha decidido que la eucarística preparada con organismos genéticamente modificados puede ser considerada materia válida (cf. Carta al Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos acerca de la materia eucarística preparada con organismos genéticamente modificados, 9 de diciembre de 2013, Prot. N. 89/78 – 44897).
6. Los que preparan el pan y producen el vino para la celebración deben ser conscientes que su obra está orientada al Sacrificio Eucarístico y esto pide su honestidad, responsabilidad y competencia.
7. Para que se cumplan estas normas generales, los Ordinarios, si lo estiman oportuno, pueden ponerse de acuerdo como Conferencia Episcopal, dando indicaciones concretas. Vista la complejidad de situaciones y circunstancias, así como la falta de respeto en el ámbito sagrado, se advierte la necesidad práctica que, por encargo de la Autoridad competente, haya quien garantice efectivamente la genuinidad de la materia eucarística por parte de los fabricantes como de su conveniente distribución y venta.
Se sugiere, por ejemplo, que una Conferencia Episcopal pueda encargar a una o más Congregaciones religiosas u otra Entidad capaz de verificar las garantías necesarias sobre la producción, conservación y venta del pan y del vino para la Eucaristía en un determinado país y en los países en los que se exportan. Se recomienda también que el pan y el vino destinados a la Eucaristía sean convenientemente tratados en los lugares de venta. En la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 15 de junio de 2017, solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.+
viernes, 14 de diciembre de 2012
Libro online: Misa Criolla - Navidad Nuestra
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Nota: Para descargar el pdf clic en el enlace, luego a "archivo" / Descargar.
Puede escuchar online las canciones Aqui
domingo, 9 de diciembre de 2012
Musica online: Misa Criolla Navidad Nuestra
Misa Criolla:
01 Kyrie (Vidala-Baguala)
02 Gloria (Carnavalito-Yaravi)
03 Gloria (Carnavalito-Yaravi)
04 Credo (Chacarera Trunca)
05 Sanctus (Carnaval Cochabambino)
06 Agnus Dei (Estilo Pampeano)
Navidad Nuestra
07 La Anunciación (Chamamé)
08 La Peregrinación (Huella Pampeana)
09 El Nacimiento (Vidala Catamarqueña)
10 Los Pastores (Chaya Riojana)
11 Los Reyes Magos (Takirari)
12 La Huida (Vidala Tucumana)
viernes, 30 de noviembre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
lunes, 3 de septiembre de 2012
Los tres espíritus (Cuentos y Relatos)
![]() |
| El Arca de Noe |
Anoticiado por Tata Dios, el
paisano don Noé había construido una gran jangada, sobre la que armó un enorme
galpón en el que guareció de cada especie de bicho una yunta. Además logro
salvar a su familia: su patrona y los tres hijos con sus esposas.
Cuando bajó la creciente,
aquello parecía un cementerio. Pero no era cuestión de echarse para atrás.
Enseguida se comenzó todo de vuelta. Noé entregó a cada uno de sus hijos los
animalitos salvados, asignándoles la zona de campo donde podrían criarlos. Como
él ya andaba medio viejo y con las tabas entumecidas de tanta humedad como
había soportado, decidió dedicarse a cultivar una pequeña chacrita vecina a las
casas.
Además de la verdura y
hortalizas para el consumo, le dio al viejo por probar con unas especies
nuevas, que parecían ser de buen porvenir. En una cosa de esas dio una plantita
medio rugosa, que daba una especie de racimos con frutita muy dulce. Pensó que
podía ser buena fruta para fabricar algún jugo virtuoso y reconfortante. Sin
darse cuenta, había descubierto la planta de vid.
Como era hombre de ingenio,
en cuanto la vio prosperar y crecer, enseguida le armó una parra para que se
fuera agarrando. A cosa de una cuadra de las casas quedaba el terrenito que le
dedicó. Todos los días iba a echarle una miradita, a la vez que aprovechaba
para carpir los yuyos que aparecían entre los surcos y almácigos. Si algún
gusano, de los salvados vaya a saber cómo de la inundación, se atrevía a
subirse al parral, lo bajaba de allí con el lomo del falcón, y lo aplastaba con
la bota sin miedo de acabar con su especie.
Una mañanita encontró algo
raro en su quinta. Vio pisadas que no eran de cristiano, pero tampoco parecían
de animal. Y para peor, parecía que el desconocido se las había agarrado con la
plantita de viña. Porque allí se arremolinaban las huellas, y hasta había
removido la tierra alrededor del tronco. Lo rastreó, pero la rastrillada se le
perdió entre los pajonales un par de cuadras más allá.
Como no era hombre de
dejarse madrugar por un cualquiera, Noé se decidió a esperarlo escondido entre
los matorrales, para ver qué intenciones traía. Al principio no tuvo suerte.
Una tardecita sintió que le bicho volvía. Digo bicho, porque le pareció que se trataba de eso cuando vio aparecer algo que podía parecerse a un mono.
Pero pronto se percató de que en realidad se trataba del mismísimo Mandinga (1) en persona. Traía de una soguita una mona, puro gruñido y morisquetas. Se arrimó a la plantita de parra, y sin más ceremonia, agarró a la mona por el pescuezo y la degolló allí mismo.
Con su sangre regó bien la tierra en derredor del tronco de la planta. Después agarró al animalito muerto, y revoleándolo de la cola, lo tiró entre los pajonales. Limpió el facón en los pastos, y sin siquiera saludar se hizo humo.
Una tardecita sintió que le bicho volvía. Digo bicho, porque le pareció que se trataba de eso cuando vio aparecer algo que podía parecerse a un mono.
Pero pronto se percató de que en realidad se trataba del mismísimo Mandinga (1) en persona. Traía de una soguita una mona, puro gruñido y morisquetas. Se arrimó a la plantita de parra, y sin más ceremonia, agarró a la mona por el pescuezo y la degolló allí mismo.
Con su sangre regó bien la tierra en derredor del tronco de la planta. Después agarró al animalito muerto, y revoleándolo de la cola, lo tiró entre los pajonales. Limpió el facón en los pastos, y sin siquiera saludar se hizo humo.
Don Noé no tuvo tiempo para
reaccionar. Cuando se quiso dar cuenta, Satanás ya se había ido sin dejar
rastros. Pensaba irse para su casa a comentar lo extraño del suceso pero volvió
a sentir ruido entre los pajonales. Esta vez la cosa parecía en serio, porque
eran bramidos.
Y no era para menos Mandinga apreció de nuevo, traía un puma a la cincha. Bravo andaba el bayo, tirando zarpazos y dentelladas por todos lados. Pero el diablo no era manco, y pisándole en las ancas lo inmoló allí mismo, repitiendo el extraño rito de regar con su sangre la plantita de viña.
Terminada la operación, tomó al puma por la cola y revoleándolo lo tiró entre los pajonales. Y a los saltos desapareció como si se fuera a buscar otro animal para repetir lo que andaba haciendo.
Y no era para menos Mandinga apreció de nuevo, traía un puma a la cincha. Bravo andaba el bayo, tirando zarpazos y dentelladas por todos lados. Pero el diablo no era manco, y pisándole en las ancas lo inmoló allí mismo, repitiendo el extraño rito de regar con su sangre la plantita de viña.
Terminada la operación, tomó al puma por la cola y revoleándolo lo tiró entre los pajonales. Y a los saltos desapareció como si se fuera a buscar otro animal para repetir lo que andaba haciendo.
Noé sospechó que volvería
esta vez decidió no dejarlo escapar. Se tanteó la cintura para cerciorarse de
que el facón estaba a mano. De su empuñadura colgaba el grueso rebenque cabo de
naranjo, y lonja de cuatro dedos de ancho.
Se agazapó sobre sus garrones, listo para el salto. No tuvo que esperar mucho. De nuevo se sintieron unos gruñidos y golpes. Mandinga traía de la cola y a los rodillazos un chanchito.
Aunque el animal se quería empacar, el diablo se dio maña y lo arrimó a la parra. Después de degollarlo, como entendido en el asunto, volvió a regar con su sangre el tronco y toda la tierra que lo rodeaba.
Ya se disponía a tomarlo de la cola para revolearlo, cuando Noé se le fue encima como un ventarrón. No le dio tiempo ni pa' encomendarse a Dios. De un talerazo en la nuca lo volteó panza abajo, y ya se le tiró encima apretándolo con las rodillas en la cintura, mientras le bajaba el rebenque sin asco por las asentaderas.
Se agazapó sobre sus garrones, listo para el salto. No tuvo que esperar mucho. De nuevo se sintieron unos gruñidos y golpes. Mandinga traía de la cola y a los rodillazos un chanchito.
Aunque el animal se quería empacar, el diablo se dio maña y lo arrimó a la parra. Después de degollarlo, como entendido en el asunto, volvió a regar con su sangre el tronco y toda la tierra que lo rodeaba.
Ya se disponía a tomarlo de la cola para revolearlo, cuando Noé se le fue encima como un ventarrón. No le dio tiempo ni pa' encomendarse a Dios. De un talerazo en la nuca lo volteó panza abajo, y ya se le tiró encima apretándolo con las rodillas en la cintura, mientras le bajaba el rebenque sin asco por las asentaderas.
Mientras le menudeaba los
azotes, Noé le gritaba furioso:
-¡Te agarré, maldito! De
aquí no vas a salir sin marca, hasta que no me hayas confesado todito lo que
andás haciendo, y por qué me has querido engualichar mi viña.
Bramaba el maldito por el
dolor, pero no podía sacárselo al paisano Noé de encima. La boca se le llenaba
de tierra, y ya medio ahogado le suplicó que no le siguiera pegando. Que le
contaría todo lo que había estado haciendo. Así, ya medio charqueado por la
lonja de la guacha que Noé no le mezquinaba, se decidió a confesar la picardía
que andaba realizando. Y apretando contra el suelo, al final dijo:
-Le estaba echando gualicho
a la raíz de la viña, para darle virtú al vino.
-¿Y de que virtú se trata? -
bramó Noé.
-Son tres espíritus
diferentes - respondió el apretaro -. Tres espíritus que se van despertando a
medida que le hombre se interna en el vino.
Al principio es el de la mona. Al que no sabe dominarse a tiempo, en cuanto se bandea un poco, le entra el espíritu de este bicho, y comienza a hacerse el gracioso para hacer reír a la gente. Y todos los que lo ven, lo cargan diciéndole que suelte la mona que se agarró.
Si continúa bebiendo, se le despierta el espíritu del puma. Se pone malo y peleador. Se atreve cobardemente con su mujer y con los chicos. Le da por buscar camorra y por provocar peleas. Es que le ha entrado en el cuerpo la sangre del puma.
Si continúa bebiendo, entonces es el cerdo el que se le despierta por dentro. Comienza a gruñir, se le cae el chiripá y termina por tirarse en las cunetas revolcándose en el barro igualito que un chancho.
Al principio es el de la mona. Al que no sabe dominarse a tiempo, en cuanto se bandea un poco, le entra el espíritu de este bicho, y comienza a hacerse el gracioso para hacer reír a la gente. Y todos los que lo ven, lo cargan diciéndole que suelte la mona que se agarró.
Si continúa bebiendo, se le despierta el espíritu del puma. Se pone malo y peleador. Se atreve cobardemente con su mujer y con los chicos. Le da por buscar camorra y por provocar peleas. Es que le ha entrado en el cuerpo la sangre del puma.
Si continúa bebiendo, entonces es el cerdo el que se le despierta por dentro. Comienza a gruñir, se le cae el chiripá y termina por tirarse en las cunetas revolcándose en el barro igualito que un chancho.
-¡Ahá, bicho desgracio! -
bramó Noé, al tiempo que le descargaba un tremendo rebencazo -. Yo te voy a
enseñar a andar haciendo picardías. Aquí mismo te voy a despenar para limpiar
el mundo de un sabandija como vos.
Pero al querer sacar el
facón, aflojó un poco las rodillas, y Mandinga se le fue de abajo como carozo
mal apretado. Noé quedó de rodillas y con el cuchillo en la mano, mientras
Mandinga salía echando humo por los pajonales con el trasero ardiéndole por los
rebencazos.
Noé se secó el sudor de la
cara con la punta del pañuelo que tenía al cuello. Después se arrimó con pena a
la planta de vid, dispuesto a cortarla de un solo hachazo. Ya había levantado
el facón, cuando el ángel del cielo le detuvo el brazo al tiempo que le pegaba
el grito:
-¡No amigo, no lo haga!
¡Respete los dones de Dios! Llegará un día en que el mismísimo Hijo de Dios
necesitará del vino, para convertirlo en su sangre, a fin de que todo aquel que
la beba tenga la vida eterna, lo que es la vida de Dios.
Ahora usted ya sabe los peligros que encierra. Tómelo con moderación y enséñele a sus hijos y nietos la verdad de esta historia.
Ahora usted ya sabe los peligros que encierra. Tómelo con moderación y enséñele a sus hijos y nietos la verdad de esta historia.
Pero Noé medio afligido le
dijo que aunque así lo hiciera, a lo mejor sus descendientes, empezando por sus
hijos, no le harían caso.
Entonces el ángel de Dios
agachándose levantó del suelo el rebenque y se lo alcanzó, mientras riendo le
decía:
-Tome amigo, y enséñeles
esto...¡pa' recuerdo!
por Mamerto Menapace,
publicado en Cuentos Rodados, página 59 a 64 Editorial Patria Grande
Nota:
(1) "Mandinga" es la forma de llamar al diablo, demonio, Satanás en la República Argentina. Principalmente en las zonas rurales. "es cosa de Mandinga"; es "cosa del Diablo" y no de cualquier diablo sino del jefe de todos ellos.
martes, 28 de agosto de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
Homilia sobre el Matrimonio 26-Agosto-2012
Domingo 26 de Agosto – Domingo 21º durante el año. Verde.
Inclina tu oído, Señor, respóndeme; salva a tu servidor que en ti confía. Ten piedad de mí, Señor, que te invoco todo el día.
LECTURA
Lectura del Libro de Josué. Jos 24, 1-2. 15-17. 18
Josué reunió en Siquém a todas las tribus
de Israel, y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus
jueces y a sus escribas, y ellos se presentaron delante del Señor.
Entonces Josué dijo a todo el pueblo: “Si no están dispuestos a servir
al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: si a los dioses a quienes
sirvieron sus antepasados al otro lado del Río, o a los dioses de los
amorreos, en cuyo país ustedes ahora habitan. Yo y mi familia serviremos
al Señor”. El pueblo respondió: “Lejos de nosotros abandonar al Señor
para servir a otros dioses. Porque el Señor, nuestro Dios, es el que nos
hizo salir de Egipto, de ese lugar de esclavitud, a nosotros y a
nuestros padres, y el que realizó ante nuestros ojos aquellos grandes
prodigios. Él nos protegió en todo el camino que recorrimos y en todos
los pueblos por donde pasamos. Por eso, también nosotros serviremos al
Señor, ya que él es nuestro Dios”.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 33, 2-3. 16-23
R. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.
Los ojos del Señor miran al justo
y sus oídos escuchan su clamor;
pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra. R.
y sus oídos escuchan su clamor;
pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra. R.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias.
El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. R.
El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. R.
El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos.
Él cuida todos sus huesos, no se quebrará ni uno solo. R.
Él cuida todos sus huesos, no se quebrará ni uno solo. R.
La maldad hará morir al malvado,
y los que odian al justo serán castigados;
pero el Señor rescata a sus servidores,
y los que se refugian en él no serán castigados. R.
y los que odian al justo serán castigados;
pero el Señor rescata a sus servidores,
y los que se refugian en él no serán castigados. R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Cristianos de Éfeso. Ef 5, 21-33
Hermanos: Sométanse los unos a los otros,
por consideración a Cristo. Las mujeres a su propio marido como al
Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la
Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la
Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben
respetar en todo a su marido. Los maridos amen a su esposa, como Cristo
amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla. Él la purificó
con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia
resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e
inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su
propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie
menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así
hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su
Cuerpo. “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a
su mujer, y los dos serán una sola carne”. Éste es un gran misterio: y
yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia. En cuanto a ustedes,
cada uno debe amar a su propia mujer como a sí mismo, y la esposa debe
respetar a su marido.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan. Jn 6, 60-69
Después de escuchar la enseñanza de
Jesús, muchos de sus discípulos decían: “¡Es duro este lenguaje! ¿Quién
puede escucharlo?”. Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban,
les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al
Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida,
la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.
Pero hay entre ustedes algunos que no creen”. En efecto, Jesús sabía
desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el
que lo iba a entregar. Y agregó: “Por eso les he dicho que nadie puede
venir a mí, si el Padre no se lo concede”. Desde ese momento, muchos de
sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús
preguntó entonces a los Doce: “¿También ustedes quieren irse?”. Simón
Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida
eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios”.
Palabra del Señor.














































